Después de dos semanas de luto y captividad en casa, las cuatros hijas y la Poncia ya no aguantan la dureza y la maldad de la Bernada y forjan un plan:
De noche, cuando Bernada ya está durmiendo, Martirio y Angustias entran en el dormitorio de su madre y le apunalan con un cuchillo para estar libres de su madre furiosa y muy estricta y para que puedan irse para casarse, tener familia y estar felices. Pero claro que nadie de las mujeres no debe hablar sobre la muerte de su madre, porque entonces van a estar encerradas y condenadas por causa esa acción.
Exacto treinta días después de la muerte de Adela, las dos hijas martan a su madre y en la misma noche Angustias, Amelia, Magdalena, Martirio y la Poncia se van del pequeno pueblo a un lugar que nadie no conoce. Desde esa noche nadie, que les conoce a las "Albas", jamás no ha vuelto a ver a las cinco mujeres libres.
Y vivieron felices y comieron perdices.
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